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Uverito: Un No-lugar apreciado y maravilloso de Venezuela

Uverito: Un No-lugar apreciado y maravilloso de Venezuela

Venezuela es un país privilegiado por sus riquezas naturales, por la variedad y belleza de su geografía y por la diversidad de sus ecosistemas. Es el noveno país del mundo con mayor biodiversidad. Cada hábitat tiene unas condiciones ambientales únicas y especiales que se caracterizan por la clase de clima que posee, la calidad de los suelos, la abundancia o escasez de agua y la topografía del terreno. Cada ser vivo se adapta a las características de un determinado hábitat para poder vivir en él. Pero ese organismo no está solo y su vida está condicionada por las relaciones que establece con los individuos de su misma especie, con los de otras especies y con el ambiente que lo rodea. El conjunto de esas relaciones se conoce como ecosistema. Cada ser vivo hace parte de un ecosistema y cumple unas funciones que son esenciales para mantener el equilibrio de la naturaleza. Aunque la mayoría de las veces desconocemos cuáles son estas relaciones, los hilos que tejen la vida en el planeta son asombrosos.

A escala de ecosistemas, Venezuela destaca por su especial condición geográfica de ser al mismo tiempo amazónico, andino, atlántico, caribeño y llanero, una real expresión del neotrópico, con una diversidad de ambientes que van desde nieves perpetuas en los Andes, hasta zonas desérticas o semidesérticas en Falcón, pasando por una enorme variedad de hábitat que incluyen arrecifes coralinos, sabanas, tepuyes, cadenas montañosas, sabanas inundables, páramos y morichales, entre muchos otros. Todo lo anterior permite contar con al menos 27 zonas climáticas y 23 tipos de relieves, lo cual contribuyen a incrementar los niveles de biodiversidad y endemismo, y constituye una extraordinaria oportunidad para promover la conservación planetaria e impulsar el turismo responsable en contacto con la naturaleza. (Díaz M, D. 2012). La honrosa posición de nueve entre 194 naciones del mundo, nos obliga moral y técnicamente a conservar la biodiversidad para la presente y futuras generaciones,

La anterior introducción conlleva, en este artículo, a detenernos en un ecosistema en particular; en Venezuela la superficie ocupada por las sabanas se estima en 260.000 km2, de las cuales 189.000 km2 se localizan en los llanos orientales. Éstas son usadas en gran medida para la ganadería extensiva, aunque cada vez se extiende más su conversión a sistema de producción agrícola y forestal (López-Hernández & Ojeda ,1996; Zabala y Gómez, 2010). Actualmente unas 615.000 hectáreas han sido sustituidas por plantaciones de pino caribe (Pinus caribaea var. hondurensis Barr. & Golf, 1962.), lo cual representa la mayor área del trópico con una plantación forestal monoespecífica (Cedeño et al. 2001). La ubicación de esta zona forestal es aproximadamente en las coordenadas +8° 51′ 38.33″ N, -62° 45′ 4.18″W (8.860648 N,-62.75116 W).

En este orden de ideas, es necesario señalar que los bosques son importantísimas “bombas de succión” de CO2 atmosférico y por lo tanto tienen un efecto depurador del aire. Este carbono secuestrado es mantenido durante mucho tiempo en las plantas vivas, en el mantillo y en el suelo forestal. Estas características de alta capacidad de fijación, retención de carbono, y duración del secuestro del carbono por unidad de superficie, hacen que los bosques constituyan importantes sumideros de CO2 atmosférico. Asunto de vital importancia para la protección de las especies y la vida misma.

En este sentido, el bosque es reconocido como espacio de vida, siendo al mismo tiempo reservorio de biodiversidad y hábitat de comunidades locales, en las cuales debe crearse en todo el planeta la cultura del bosque, para generar mayor conciencia y vinculación respecto al ecosistema y la importancia de su conservación para salvaguardar la existencia de los seres humanos.

En nuestra sociedad existe un concepto fundamental de corresponsabilidad y participación ciudadana desde donde se postula la praxis de una gestión forestal incluyente y participativa, otorgando a las comunidades locales organizadas un rol activo en la conservación, utilización sustentable, resguardo y control social sobre el patrimonio forestal. Precisamente en este punto es donde se focaliza el concepto de “lugar y no lugar” de Augé (1993), de “sociedades de encierro” de Deleuze (1996) permitiendo la emancipación de la “vigilancia del ojo” como nueva modalidad de control que produce la crisis de las instituciones, en el contexto que aquí se describe (Bosque o plantaciones extensas de pino caribe) es imperioso colocar la mirada en esa inmensa, maravillosa e impresionante masa vegetal que los venezolanos tenemos en la meseta de Guanipa: Uverito, para transformarla en un “lugar” que sea apreciado por los ciudadanos del mundo desde su belleza intrínseca y deje definitivamente de ser un “ no-lugar” por su valor comercial.

Por eso merece especial atención, destacar nuestro bosque de Pinus caribaea en la localidad de Uverito, estado Monagas, cuando se buscan mecanismos mediante los cuales se puede contribuir con el secuestro de carbono para mitigar el problema del calentamiento global del planeta.

Uverito es una extensa plantación artificial de pino caribe, obra del visionario J.J. Cabrera-Malo, ingeniero forestal y agrónomo venezolano, quien de joven conoció la región de Guanipa y consiguió apoyo político y financiero para evitar que buena parte de la Meseta, que es una formación geológica en el oriente de Venezuela, a la altura de los llanos orientales ubicada al sur del estado Monagas, se convirtiera en un desierto al permitirle forestar la zona con una variedad de pinos caribe, el cual es el árbol que más se adapta a sus condiciones climáticas. Hoy este bosque tiene una extensión de 500.000 hectáreas aproximadamente, y fue un proyecto que tuvo continuidad en los gobiernos que se sucedieron hasta el actual, dirigido por la empresa Proforca, adscrita a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Es importante también mencionar que la temperatura de Puerto Ordaz (estado Bolívar) bajó unos grados centígrados generado por el efecto del bosque de pinos caribe, además de que se creó un ecosistema de flora y fauna que le otorga a este paraje la condición del más grande bosque artificial del planeta, por lo cual todos las y los venezolanos debemos sentirnos orgullosos del llamado bosque de Uverito.

Es dable apuntar que, el pino caribeño se usa como una especie ornamental y como un árbol de sombra, en parte debido a su rápido crecimiento y a su adaptabilidad en la mayoría de tipos desuelo, incluyendo el relleno parcialmente compactado. La especie también se planta extensamente para estabilizar y restaurar sitios erosionados y agotados de nutrientes. Es particularmente eficaz para la protección de cuencas y vertientes perturbadas.

El Pino caribeño (Pinus caribaea ) es demandante de luz., firme al viento y resistente a la sequía. Pinus caribaea Morelet, conocido comúnmente como pino caribeño o como Caribean pine (en inglés), es el único pino tropical que crece de manera natural a bajas elevaciones. Es un árbol majestuoso y alto que crece rápidamente y produce una madera resinosa útil para la producción de maderaje y productos de papel. (Francis, 1992). La bondad del proyecto era evidente: el Estado venezolano hacía uso de una zona sin una vocación agrícola clara para convertirla en forestal y abastecer las necesidades venezolanas en materia de pulpa de papel y maderas blandas. Y desde el punto de vista ecológico era un programa con bases muy sólidas: los Pinos Caribe se desarrollan, como sucede con otras coníferas, en suelos muy ácidos y de escaso valor, además de que el clima de las áreas de procedencia (Antillas y América Central) es prácticamente el mismo que el que existe en esta amplia zona de los Llanos orientales venezolanos.

El pino caribe es fácil de trasplantar a raíz desnuda (diciembre a enero) antes de que aparezcan brotes Es esencial asegurar la inoculación con las micorrizas específicas. La fertilización forestal requiere de fertilizantes de lenta solubilidad. La deficiencia de Boro en las plantaciones de pino está relacionada con deformaciones durante el crecimiento del árbol, tales como tallos torcidos, “escobas de bruja” o “colas de zorro”. La poda de raíz y el endurecimiento de las plantas son actividades que aseguran un alto porcentaje en el establecimiento. Se pueden sembrar grupos de 5 semillas en una distribución de 3 x 3 ó 3 x 4 m si se desea producir madera para aserrar o de 2.5 x 2.5 m en la producción de árboles para pulpa. (Barrett & Golf, 1962)

Dentro de ciertos límites climáticos aceptables, el pino caribeño es notablemente insensible a las condiciones del suelo. A pesar de que esta especie crece mejor en suelos fértiles, puede crecer bien en tierras agotadas de nutrientes y erosionadas, tales como los campos petrolero. El pino caribeño puede crecer de manera aceptable en suelos que tienen subsuelos saturados buena parte del año, pero no prosperará en los sitios pantanosos. (Bega y Henderson, 1962).

El clima es isotérmico con variaciones de muy poco grado entre la media del mes más caliente y el más frío. La temperatura media anual es de 26 ºC. La lluvia oscila entre 800 y 1326mm. Los mayores índices de precipitación se observan a medida que se avanza hacia el Sur y el Este. La temporada de lluvia comprende en general el periodo de mayo a noviembre. Los vientos predominantes son del NE con velocidades entre 4 a 10 km/h. Ocasionalmente se presentan ráfagas de hasta 100km/h. (Díaz, Pobres y Pineda, 1989 )

La hidrografía del área presenta un conjunto de cinco corrientes endógenas principales, caracterizadas por cursos paralelos, cuasi-rectilíneos y permanentes. Estas corrientes, con dirección Suroeste, Noroeste, incluyen: los ríos Tigre, Morichal Largo, Yabo y Uracoa. La vegetación dominante es de sabana. Desde el punto de vista florístico, tiene como común denominador, la dominancia del estrato graminoide por la especie Trachypogon. Entre sus principales atributos se destaca la baja riqueza y diversidad de especies. Las especies presentes en estas sabanas poseen elevada amplitud ecológica en el resto del país. (Díaz, Pobres y Pineda, ob.cit). Los bosques siempre verdes se encuentran presentes a todo lo largo de los valles coluvio- aluviales. Las comunidades boscosas están asociadas tanto al plano periódicamente inundable y adyacente al curso de agua (vega) como al primer nivel de terraza. En ambos casos la suplencia hídrica de dichas comunidades está asegurada por el transporte lateral de dicho recurso y la cercanía de ambas comunidades al lecho menor del curso de agua, Estas comunidades constituyen sitios de refugio, apareamiento, nidificación y hábitat permanente para dichas especies de fauna.(González Boscán, 1987)

En cuanto a la fauna silvestre se tiene que, en términos generales de riquezas o abundancia, se han identificado 130 especies distribuidas en cuatro taxas que ocupan los ecosistemas de bosques de pantano y siempre verde, las sabanas y más recientemente, han colonizado los pinares. Predominan las aves con 90 especies, luego los mamíferos con 24, los reptiles con 14 y anfibios con 7 especies. Del estudio realizado por OVOPROFORCA se infiere que la mayor riqueza está presente en los ecosistemas naturales de sabana y morichal, aun cuando en los pinares introducidos se han identificado 79 especies de fauna diferente. (Díaz, Pobres y Pineda, ob.cit).

La introducción de las plantaciones de pino contribuyó a estabilizar la población en las localidades de Chaguaramas Vieja, Chaguaramas Nueva y Uverito. Aún cuando CVG-PROFORCA y sus contratistas constituyen una fuente de empleo relativamente importante, las empresas pequeñas o familiares incluida la explotación de conucos permanece como la actividad económica que emplea, proporcionalmente el mayor número de personas, tanto si éste es el empleo principal como si es el segundo empleo. Esta situación de doble empleo constituye una característica muy extendida en el área, donde una alta proporción de la población adulta combina un empleo formal con la ocupación en actividades de cultivo. Las mujeres se concentran en esta última actividad. (Díaz , Pobres y Pineda, ob.cit)

Una idea compartida en la enseñanza de la geografía, por ejemplo, ha sido identificar los vínculos que arraigan al hombre a su lugar. Cuando estos lazos son profundos y afectivos, otorgan estabilidad a las personas y al grupo. Por el contrario, la tendencia actual hacia los no lugares, hacia espacios inauténticos, uniformes, despersonalizados y sin carácter, produce fuertes tensiones especialmente en la población urbana, pero también en las vastas áreas rurales olvidadas.
Según los geógrafos, lugar es el espacio vivido, el horizonte cotidiano, que tiene sentido de identidad y pertenencia. Es el lugar de cada uno de los ciudadanos. En consecuencia, para que el espacio sea lugar debe transformarse en algo esencial para ellos y, consecuentemente, podrá ser significativo y valorado por la ciudadanía. El lugar es esa porción de espacio en donde se produce la simbiosis de los sentimientos personales con lo simbólico y lo colectivo. El lugar no es una colección de eventos y objetos observables, es más bien el receptáculo de significados (Baylli, A., 1979) El concepto de lugar está ligado a la experiencia individual, al sentido de pertenencia, a la localización concreta, al mapa mental de los ciudadanos.
Sin embargo, un aspecto que no es aun valorado de este gran bosque de coníferas es su connotación identitaria para el venezolano, es decir, podríamos señalar que la identidad es una construcción que realizan las sociedades para expresar su alteridad (ponerse en el lugar de ese “otro”, alternando la perspectiva propia con la ajena.) que ordenan sus conductas, esto no puede ser entendido al margen de la historia y el contexto social dentro de los cuales se construye. Por un lado están aquellos que consideran al bosque de uverito como un fenómeno histórico ligado a la modernidad o a la globalización, es decir consecuencia de un planeta sometido a una acelerada dinámica de cambios que provoca la emergencia contestataria de culturas alternas. Por otro lado, estarían aquellos que la perciben como un fenómeno “natural”, como un dato empírico de la realidad, cuyos orígenes no son tan significativos como sus manifestaciones actuales.

Deleuze (1996) señalaba que, las sociedades generaban desde su interior “espacios de encierro”, por donde los individuos pasaban indefectiblemente a lo largo de toda su vida. En este punto, el concepto de Marc Augé (1993) del no-lugar adquiere una nueva dimensión. No sería solamente aquel lugar de paso donde nadie está, pero al que todo el mundo acude indefectiblemente. El concepto se hace extensivo a toda la realidad socio-histórica. Obviamente, existen ecosistemas naturales y mayormente los “artificiales” donde aplican estos conceptos que los convierte en un “no-lugar”. Todos sus actores los conocen pero en algunos casos no se sienten identificados; cabe señalar lo acontecido durante la década de 1960 cuando se inició en Venezuela el ambicioso y excelente proyecto para desarrollar una plantación de coníferas, especialmente de pinos caribes en un ecosistema de tierras planas y arenosas del sur de los estados Monagas y Anzoátegui, donde sólo existía una vegetación de sabanas muy pobres, con pasto corto y ralo, por motivos más edáficos que climáticos, con el cual la población venezolana poco se identificaba. Este proyecto se trataba de una plantación de Coníferas en Uverito, descrito anteriormente.

Visto de esta manera, el lugar para los venezolanos se configura en la imagen que perciben de la realidad que a su vez viene de la información recibida de los sistemas perceptivos (visual, auditivo, táctil, olfativo) y que pasa por múltiples filtros psicológicos, mentales y culturales. Por ello, desde esta visión nosotros los venezolanos debemos revalorizar el espacio medioambiental, pues él construye la identidad y con ellos, el desarrollo local y el desarrollo sustentable a escala nacional, para permanecer conservando la maravilla del bosque de Uverito.

Augé (1993) define al lugar según los antropólogos a aquellos espacios marcados y simbolizados por los grupos humanos, de los que se extrae una identidad individual y colectiva. Son lugares, por ejemplo, los monumentos, las obras de arte y las ciudades y – según nuestro criterio – también los paisajes naturales y culturales de fuerte personalidad y, por último, las regiones porque organizan el espacio y constituyen centros de significación y de contigüidad histórica. El lugar se define por su densidad técnica (grado de artificialidad), informacional (su propensión a entrar en relación con otros lugares y la realización concreta de esas interacciones) y la densidad comunicacional (relaciones entre los hombres y grupos sociales) como advierte Milton Santos (1996), pero también por su densidad cultural.

Por el contrario, los no lugares son espacios donde no hay identidad, ni vínculos, ni historia, ni geografía. Como dijera Milton Santos el territorio es algo significativo de una extensión apropiada. Tiene exclusividad, límite e identidad. Una relación biunívoca entre el hombre y el medio que crea una identidad. Está compuesto por una multiplicidad de lugares y sus vínculos por áreas plenas de contenido. En este sentido, el llamado es a rescatar el bosque de uverito y transformarlo de un no-lugar en un lugar para los venezolanos y los ciudadanos del mundo, que lo visiten, lo conozcan, lo aprecien y lo valoren por su majestuosidad que se erige desde un pasado con vegetación de sabanas muy pobres a un extenso bosque de coníferas que alberga su propia biodiversidad y que a gritos pide que lo cuiden, y el mayor cuidado en un bosque como Uverito es evitar los incendios. Las llamas pueden acabar en horas con lo que costó décadas construir. Para crear sentido de arraigo y mucho afecto por los pinos entre las comunidades cercanas, especialmente los niños, la gente de una de las empresas de la zona buscó unos artesanos, crearon juguetes lúdicos con la madera –animalitos del bosque– y motivaron a los niños para pintarlos. Se hicieron extraordinarias exposiciones en museos por todo el país. Hoy existen los juguetes y se venden en todas partes. (Quintero, 2013)

Narra Valentina Quintero, en su recorrido por la zona, que luego vino la convocatoria a los fotógrafos profesionales y aficionados para recorrer el bosque y las orillas del Orinoco, y captar su fauna y su flora. Los participantes estaban impactados con el paisaje y la variedad de especies. Ahora el gran proyecto es crear una fábrica de juguetes de madera para ser utilizados en todas las escuelas de Venezuela. Existe un reglamento del Ministerio de Educación que exige el uso de juguetes de madera en preescolar.
Varios autores coinciden en que la continua pérdida de diversidad biológica a nivel mundial (Freeman & Herron, 2002; González et al., 2011; McGill, 2011), pone en serio peligro la capacidad de las comunidades vegetales de proveer sus servicios al medio ambiente (Larson et al., 2007; Keesing et al., 2010) y resalta la urgente necesidad de mejorar la gestión ambiental a todos los niveles (Lambin & Meyfroidt, 2010; Meyfroidt et al., 2010). De ahí que, generar conciencia acerca de nuestros ecosistemas para su conservación es tarea de todos y todas.
Promover visitas guiadas, es una buena idea, pero debe ser planificada y conducida profesionalmente para lograr humanizar el bosque. Que las miles de personas que atraviesan la carretera a diario entiendan su verdadero significado y se conviertan en sus más fieles protectores. Caminar bajo su sombra es una divinidad, tal y como lo expresó Quintero (2013). Un sendero de interpretación con explicaciones breves sobre la conservación del bosque. Uverito es un atractivo turístico único. El bosque de pinos sembrado más grande del mundo. Y lo tenemos aquí, atravesado por una carretera.

Referencias

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Cedeño, Luis, Chrystian Carrero, Wilfredo Franco y Armando Torres-Lezama. 2001. Sphaeropsis sapinea asociado con quema del cogollo, muerte regresiva y cáncer en troncos, ramas y raíces del pino caribe en Venezuela. Interciencia 26: 210-215.

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Por: Yrida Romero
Prof. Biología. Entomólogo
Dra. En Educación
yridar@gmail.com

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